10/3/08

Cita aleatoria del dia

(...) Nada permanecía en la ciudad fantasma, levantada sobre el desierto: volvía a ser otro desierto, de casi nueve millones que no sentían nada detrás, que ni siquiera disponían de ese simulacro de la eternidad que en otras naciones erán los monumentos de piedra de su pasado. Nada.
Caminó sin rumbo.

De Abbadon, el exterminador, p 521, Ernesto Sabato.